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Supersudaca: ‘China and Africa have more to learn from Latin America than from the West’

AR_EA Collective: Supersudaca

[Scroll down to read the text in the original Spanish]

We are a generation that witnessed the rise of the plotter and floppy disks, but were taught to draw with ink pens and Leroy scribers; to erase our mistakes with razorblades. We traded in our drawing tables for computers, but we still believed that leaving Latin America to study abroad was the only way to understand our place in the world.

In Latin America, we are indoctrinated to believe that we are part of the West. At university, we were taught that architectural history extends from Egypt to Modernism. We were never taught about Postmodernism. Most of the members of Supersudaca travelled to Europe and the United States to study or work. It never occurred to us that something of value could happen just around the corner.

But when we reached Europe, we discovered that Latin America was not represented in any discourse on contemporary architecture, urban planning or spatial policy. It was not only the West that had ignored us, however. We realised just how ignorant we were of other Latin American countries.

The Supersudacas came together under this shared sense of shame, and were relieved to find common ground, especially on matters relating to the production of culture, the profession, social issues and politics (even if we sometimes had opposite points of view).

Perhaps it was our wounded pride that led us to rebuild Latin America together from afar. Supersudaca was launched in 2000, in the Berlage Institute, Rotterdam. It not only carries out projects, it is absorbed by the processes they entail. The group is made up of architects based in Curaçao, Brussels, Lima, Montevideo, Santiago, Rotterdam and Buenos Aires.

Supersudaca man

To do nothing would have been to surrender to the domination of the ‘West’. We found a vast bank of unexplored knowledge was out there, and the similarity between different Latin American urban plans was not incidental. We realised that the generation that had done away with blackboards should also throw off its blind inertia in following the teachings of the West.

We found, with its strong colonial past, that Latin America had developed recursive survival strategies within complex and often unfair situations, revealing a great capacity to maintain social cohesion in changing times. Without having considered this before, we realised that in the era of global capitalism, this ‘developing country’ was not behind the times, but at the forefront. The neoliberal debate currently gripping Europe on the privatisation of space and services – Latin America went through that two decades ago. When the Dutch government launched a proposal this year to make relatives legally responsible for the elderly that was déjà vu for us too. As for the European welfare state, Latin Americans could help rethink it.

With its sometimes lethal, sometimes brilliant mixture of unplanned development, urbanisation, improvisation and freedom, we believe China and Africa have more to learn from Latin America (its mistakes and its exploits), than from the West. This is why we wish to work with global issues of territory and space policy, where Latin America can lend expertise and experience beyond vernacular architecture, updates to global modernity and pretty beach houses.

Finally, Latin America’s secession from the West when understood retrospectively (we never belonged to it) will give the region a cultural independence that will help it become a pivotal player in the world.

 

Supersudaca not only carries out projects, it is absorbed by the processes they entail; it goes back and forth, comes back again, turns in circles and suddenly it is launched in unexpected areas. In contrast to the focus of the Architect, which insists on achieving a clear profile, Supersudaca is rather more loose, versatile and flexible. “This is it!” becomes “This is how it’s going?” The group is made up of architects based in Curaçao, Brussels, Lima, Montevideo, Santiago, Rotterdam and Buenos Aires. It was launched in 2000, in the Berlage Institute, Rotterdam.

 

Europa, tenemos que hablar

Somos parte de una generación que vio la aparición de los plotters, floppydisks y sin embargo debía aprender a usar las plumillas de tinta, el cangrejo para rotular y a borrar los errores con navajas de afeitar. Pertenecemos a ese grupo que cambió los tableros por las computadoras. Que veía en la maestría en el extranjero el único modo de conocer las fuentes que admiraba. La mayor parte de los supersudacaviajamos a Europa o Estados Unidos para estudiar o trabajar. Nunca se nos ocurrió que algo de valor podría ocurrir en la esquina de abajo.

No fue una casualidad, en Latinoamérica nosadoctrinaron tomando como partida que pertenecíamos a eso que se llama ‘Occidente’. En las facultades, la historia de la arquitectura va de Egipto al modernismo pasando por Grecia, Roma, Románico, Barroco, Gótico, Renacimiento, Revolución industrial, (Art Noveau, Art Deco, Bauhaus) Modernismo. (Nadie nos explicó bien que era la Posmodernidad)

Cuando llegamos a Europa en 2000 (la que si es parte de Occidente) descubrimos que nuestra parte de occidente: Latinoamérica, no estaba representada en ningún tipo de debate de arquitectura contemporáneo, ni de urbanismo, ni de política, etc. Era una época donde oriente (cercano y lejano) ocupaban mucho más espacio en las preocupaciones de “Occidente”. Pero no era solamente Occidente el que nos ignoraba, fue una vergüenza mezclada con alivio lo que experimentamos cuando nos dimos cuenta lo ignorantes que éramos todos los supersudacas sobre los países que teníamos al lado en Latinoamérica, sobre todo sobre lo relacionado a la producción de cultura, los debates de nuestras profesionese e incumbencias. En lo que sí  coincidíamos era en tener una lectura similar (a veces desde de puntos de vista opuestos) de las situaciones sociales y políticas y las analogías en diagonal brotaron por todos lados.

Es quizás debido a un cierto sentido de orgullo ofendido que nos refugiamos en la parte ignorada por Occidente y antes por nosotros: Latinoamérica. La empezamos a reconstruir a distancia a partir de discusiones y powerpoints. Si no teníamos nada que decir, si no había nada que aportar, si no había un saber propio, entonces no había más que rendirse a ‘occidente’. Por fortuna nos dimos cuenta que el banco de saber sin explorar era enorme, que las coincidencias entre los urbanismos latinos no eran casuales. Por último nos dimos cuenta que nuestra generación que rompió con los tableros también debía romper con esa inercia de seguir ciegamente lo que era reconocido en occidente.

Con un pasado colonial muy fuerte, en toda la región se desarrollaron formas de supervivencia y estrategias recursivas para sobrevivir en situaciones complejas y muchas veces injustas, con una gran capacidad de cohesión social dentro de contextos en transformacion. Sin haber meditado en esto antes, ahora nos dabamos cuenta que esto nos preparaba de una manera especial para la época de capitalismo global actual, y de alguna manera, en vez de estar en la retaguardia (países en vias de desarrollo) pasábamos a la vanguardia de conocimientos para operar en el presente. El mundo actual y neoliberal que privatiza espacios y servicios, que no se ocupa de hacer balances ni mucho menos garantizar un mundo digno para todos, ese mundo que ahora debate Europa, Latinoamérica lo experimento hace ya dos décadas. Incluso nos atrevimos a plantearle a los Holandeses que si querían llegar al futuro preparados deberían estudiar mejor lo que sucede en Latinoamérica, de eso hace casi 15 años. Ahí proponíamos valorar los lazos humanos de solidaridad que se dan en momentos de precariedad. Este año el gobierno Holandés ha lanzado una propuesta que hace responsables por ley a los parientes de los viejos, algo que suena a deja vu para nosotros. El estado de bienestar Europeo enseña por doquier señales de alarma, los latinos quizás podemos ayudar a repensarlo.

Por otro lado, fue gracioso darse cuenta que en el imaginario de ‘Occidente’ Latinoamérica la población sigue viviendo en paisajes vírgenes y exóticos, cuando la taza de urbanización en Latinoamérica está cerca del 80% desde hace tiempo. La región tiene una característica muy extendida de proliferación de enormes metrópolis que concentran grandes porcentajes de la población urbana, megaciudades no tanto de anarquia como se lee fácilmente pero de adaptación perpetua a nuevas crisis. Convivimos con fuertísimos desarrollos urbanos informales al mismo tiempo que  suburbias estilo norteamericano.

Somos conocedores de la mezcla a veces letal, a veces brillante que hay entre velocidad de urbanización, ausencia de planeación, improvisación y libertad. Creemos que Latinoamérica representa hoy día un punto interesante entre la planeación vertical de China y la falta de definición en África y creemos sinceramente que estas regiones tienen más que aprender de Latinoamérica (de sus errores y hazañas), que de Occidente si realmente quieren pensar su futuro. Por último, en un mundo que se presta para que las relaciones no sean más obligatoriamente `norte-sur`, `centro-periferia`, Latinoamérica por fin puede entender que su separación de Occidente entendida retroactivamente (nunca pertenecimos), le debe llevar a lograr una sólida independencia cultural y ésta la puede llevar a convertirse en un actor pivote del mundo urbano global.

Es por eso que nos interesa trabajar con temas de agenda global, de territorio, y política espacial donde la experiencia Latinoamericana aporta conocimiento y experiencia, más allá de la arquitectura vernácula, las actualizaciones de la modernidad global y las lindas casas de playa que igual se publicarán hasta el fin de los días y no necesitan gente de nuestra generación para eso.

Supersudaca no acaba proyectos, es absorbido por los procesos que estos conllevan; van de un lado al otro, regresa, da vueltas en circulos, de repente se lanza a zonas inesperadas. Comparado por el enfoque del Arquitecto figura que se empeña en un lograr un claro perfil, Supersudaca es mas bien algo suelto, polivalentey flexible. “This is it!” es cambiado por un “This is how it’s going?” El grupo está conformado por arquitectos con bases en Curacao, Bruselas, Lima, Montevideo, Santiago, Rotterdam y Buenos Aires. El punto de partida fue en 2000, Rotterdam en el Berlage Institute.

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